Managua.-l presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, comenzará este martes su segundo período después de haber triunfado en unos polémicos comicios generales con más del 62 por ciento de los votos, un amplio respaldo popular que se ha trasladado al Parlamento, donde los sandinistas y sus aliados tienen una abrumadora mayoría.
El acto de investidura de este martes estará rodeado de una gran controversia por las estrategias que habría utilizado el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para lograr lo imposible: que un presidente sea reelegido por primera vez en Nicaragua, muy a pesar de las prohibiciones de la Constitución.
En 2009, seis magistrados del Poder Judicial sorprendieron a la opinión pública con una sentencia en la declara "inaplicable" para Ortega el artículo 147 de la Constitución, el cual prohíbe la reelección continua y por más de dos períodos del presidente.
Ortega, de 66 años, llegó por primera vez a la Presidencia mediante elecciones libres en 1985 para un período de cinco años. En 2007, dos décadas después, vuelve al poder tras varios intentos fallidos.
La oposición, muy debilitada, ha intentado invalidar los resultados de las elecciones del pasado 6 de noviembre, pero no han contado con el apoyo institucional requerido debido a que, según ellos mismos denuncian, todos los poderes han sido "secuestrados" por Ortega en estos cinco años de mandato.
Pero esto no parece preocupar a un buen número de nicaragüenses que comenzaron hace días a celebrar este nuevo período de Ortega. En muchas calles de Managua se pueden ver pancartas con la frase: "Una revolución cristiana, socialista y solidaria", que utilizó el líder sandinista durante su campaña.
Este apoyo no sería sólo por cuestiones ideológicas sino por resultados. De acuerdo con los datos del Banco Central de Nicaragua, la inversión extranjera en 2011 superó en 2011 los 1.000 millones de dólares (783 millones de euros), mientras que el crecimiento del PIB en 2010 fue del 4,5 por ciento.
Los altos ingresos han permitido a Ortega poner en marcha planes sociales dirigidos a las clases sociales bajas en esa empobrecida nación centroamericana. Sus opositores, en cambio, consideran que esta estrategia no es sustentable en el tiempo porque no ataca la raíz de los problemas sociales.