
México lleva tres años en los que las políticas públicas tanto en materia económica, social y de seguridad pública han sido un fracaso
Por:
Isaí Tejeda Vallejo
isai.tejeda@gmail.com
Hace unos días el presidente de México Felipe Calderón cumplió tres años al frente del país. Después de más de mil días como presidente, su legitimidad sigue estando peor que al inicio de su mandato. Sólo, sin equipo, sin partido, sin respaldo, sin proyecto de nación y sin rumbo.
México lleva tres años en los que las políticas públicas tanto en materia económica, social y de seguridad pública han sido un fracaso. La lucha contra el narcotráfico que ha sido la propaganda más difundida del gobierno, sencillamente no coincide con la realidad cotidiana de los mexicanos. La violencia, asesinatos y cada vez más crímenes, se han convertido ya en la realidad cotidiana del país. Ciudad Juárez es la ciudad mas violenta del país, registrando tres mil muertos de los 15 mil asesinatos ligados al crimen organizado en estos tres años; asi mismo el promedio diario de muertes es de 21 decesos por día.
Mentira que la lucha contra el crimen se vaya ganando. La mentira es por consiguiente, el instrumento junto con la publicidad gubernamental en los medios de comunicación, las herramientas de gobierno del presidente Calderón. Pareciera que por el solo hecho de decir que el país esta bien una y otra y otra vez, ello se pueda convertir en la realidad en un hecho, nada más equívoco.
Las elecciones del pasado 5 de julio, han sido el mejor juez de la actual administración calderonista, lo perdieron todo. El partido del presidente se quedó sólo, con su sola militancia y sin el respaldo de la mayoría de la población votante y participante. Gubernaturas, alcaldías, y la mayoría en el congreso recvuperadas por la oposición, son la mejor prueba de que los mexicanos hicimos evidente la reprobación de un gobierno que sólo maquilla cifras, miente y publicita logros efímeros que nadie cree.
El presidente Calderon sigue siendo un presidente espurio, ilegítimo, reprobado. El desempleo sigue aumentando, y la cantidad de pobres en México también, llegando a cerca de la mitad de la población. En un país habitado por mas de 107 millones de personas, es una exigencia obligada, contar con la capacidad de generar gobierno, crear consenso, acuerdos efectivos que se traduzcan en acciones y beneficios reales y no solo mentiras.
Han sido hasta ahora, tres años sin rumbo, sin guía, sin control y con una grave crisis de gobierno, sencillamente ilegítimo y lo peor, sin capacidad ni talento, sin oficio.
El brillo de un gobernante no radica en llevarse a sus amigos a gobernar y creer que si lo hacen y lo hacen bien, tampoco radica en la cantidad enorme de dinero que se gaste en publicitar logros y resultados mentirosos que nadie cree y en los que nadie confía. Gobernar es un arte y un reto, implica talento, capacidad y solvencia personal y política para sacarlo adelante.
Un buen estadista, un hombre de Estado, combina su talento personal, su capacidad técnica y sus habilidades -entendidas como virtudes y vocación- en una arena llamada Estado, a fin de compartir el poder con talentos de hombres y mujeres que hagan realidad la visión de un proyecto serio de gobierno, viable, posible en la realidad.
Felipe Calderón se aleja a cada día de ser un honroso jefe de Estado, y de que administración sea vista con dignidad y respeto, por el contrario, se le percibe reprobado, insolvente e incapaz.
Aun quedan tres años de gobierno y los mexicanos cansados ya de una situación fuera de control, esperamos poder soportar otros mal de mil días para solo poder llenarnos nuevamente de esperanzas de cambio. Urge un cambio verdadero y real en México.
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