Brasilia.- (PL) Las persistentes lluvias de los últimos días causan mayores estragos en el Región Sureste de Brasil, principalmente en los estados Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo.
La gravedad de los daños en esos territorios motivó incluso que la presidenta Dilma Rousseff acortara sus vacaciones en una exclusiva playa del estado de Bahía y regresara este jueves a Brasilia.
De inmediato la mandataria se reunió con la ministra de la Casa Civil, Gleisi Hoffmann, encargada de coordinar las labores de ayuda federal.
El estado de Río de Janeiro amanecio en alerta máxima debido a la ruptura de un dique, que permitirá el paso de las aguas desbordadas del río Muriaé, que llega hoy a la comunidad de Tres Vendas, en el municipio de Campos dos Goytacazes, en el norte fluminense.
El gobernador Sergio Cabral decretó el estado de alerta máximo debido a esas incidencias y la previsión de la persistencia de lluvias intensas hasta el fin de semana en todo el territorio y con el objetivo de evitar que se repita la tragedia de hace un año en la región serrana de Río de Janeiro.
En enero de 2011, esa zona fluminense sufrió la peor catástrofe natural de la historia de Brasil, cuando más de 900 personas murieron y otras 300 desaparecieron debido a los deslizamientos de tierra provocados por constantes precipitaciones.
Para evitar pérdidas humanas, más de 500 familias fueron conminadas a abandonar sus viviendas en Tres Vendas ante la proximidad de la llegada de las aguas desbordadas del río Muriaé, indicó el secretario de Defensa Civil de Campos dos Goytacazes, Henrique Oliveira.
De otro lado, ascendieron a 87 los municipios del estado de Minas Gerais en situación de emergencia durante el período lluvioso, iniciado en octubre pasado. La Defensa Civil agrega que se mantiene en ocho el número de muertos, mientras pasan de 10 mil 500 las personas que perdieron sus hogares o han tenido que abandonarlos.
En total, prosigue el balance oficial, 142 municipios han sido afectados por la precipitaciones, que han destruido 101 casas y 89 puentes en todo el estado.
Mientras, en el estado de Espírito Santo, 16 municipios enfrentan problemas por las constantes lluvias y ya suman 17 mil 700 las personas damnificadas en todo el territorio, de las cuales 771 tuvieron que dejar sus hogares y 203 los perdieron. Asimismo 600 viviendas sufrieron daños parciales o fueron destruidas.