Festival de Alasitas en Barcelona toda una fiesta tradicional boliviana en España
Por: Orlando Álvarez
Especial para El Periódico Latino
Una joven boliviana presenta sus productos en el Festival de Alasitas en la ciudad de Barcelona.
Barcelona.-En las cocheras de Sants en Barcelona se desarrolló el Festival de Alasitas, una tradición boliviana organizado por la Fraternidad Cultural Fanáticos del Folklore.
Para la actual mayoría, las Alasitas son una feria, donde decenas de artesanos ofrecen productos de primera y "última" necesidad, cuya característica principal es la miniaturización de los objetos ofrecidos.
La gente tiene la costumbre de comprar los objetos que considera necesarios y, aquellos que desea obtener en la realidad, logrando de este modo una relación mágica con el objeto, de forma tal que gran parte de sus esfuerzos en el año son dirigidos a obtener el objeto real, mientras el miniaturizado descansa en un lugar escogido en la morada del creyente.
La Fiesta de las Alasitas se festeja principalmente en la ciudad de La Paz, constituye la más importante muestra artesanal de la ciudad, son dos semanas y media de miniaturas, juegos de azar, comidas y tradición. se realiza el 24 de enero, al inicio del solsticio de verano y se prolonga oficialmente hasta el 4 de febrero, aunque generalmente permanece hasta fines de ese mes y no será la excepción laAlasitas 2012.
Al mediodía, cientos de creyentes del Ekeko llegan a laFeria de Alasitas para comprar las miniaturas de sus más grandes sueños. Buscan a los yatiris y amautas para que bendigan sus pequeños objetivos. Con esa fuerza, el sueño está más cerca de cumplirse.
Hay muchos mitos y leyendas que señalan el origen de Alasitas “porque no se cuenta con evidencias escritas”.
El cronista ya fallecido Antonio Paredes Candia mencionaba que la costumbre provenía de los “primeros pobladores de la hoyada del Choqueyapu, río de La Paz”.
“Parece que los aymaras de esta región celebraban ceremonias para el Ekeko, pequeña imagen del Dios de la Abundancia, ofreciéndole ofrendas en miniatura”, señalaba Paredes Candia en su libro Fiestas Populares de Bolivia, editado en 1976.
Es que la feria de Alasitas (cómprame, en aymara) tiene tantos años que nadie logró contarlos, pero siempre, como toda fiesta cíclica, vuelve renovada para sorprender y llenar de esperanza a sus creyentes.
Hay muchos mitos y leyendas que señalan el origen de Alasitas “porque no se cuenta con evidencias escritas”. Y su causa sería que la colonización española no permitió desarrollar ciertos sistemas de creencias, aparte de la cristiana.
En verdad, es un grave error la creencia de que Alasitas hubiese sido una fiesta autóctona aimara. Si esto fuese cierto, entonces también la población de Puno, que es de cultura aimara, tendría pleno derecho a considerar a Alasitas como parte de sus tradiciones. Pero, por el contrario, Alasitas es una fiesta citadina, perteneciente a la ciudad de La Paz.
Alasitas es una fiesta netamente cristiana, creada para honrar a la patrona de la ciudad, la Virgen de la Paz.
Como se tiene conocimiento, el emperador Carlos V dispuso que una villa del Alto Perú tomase el nombre de la Virgen de la Paz, cuya festividad se celebra el 24 de enero, para que en ella perviviese el recuerdo de la pacificación del Perú, luego de las terribles guerras civiles entre los conquistadores españoles que asolaron las tierras del antiguo incanato y que llegaron a provocar una rebelión contra la misma corona hispánica.
Por este motivo, cada 24 de enero, la hermosa imagen donada por dicho emperador a la recién fundada ciudad de Nuestra Señora de La Paz recibía como ofrenda del pueblo trabajador de la villa el fruto de su habilidad y esfuerzo en forma simbólica y de reducido tamaño. Así surgió la feria de Alasitas. Por eso, además esta feria se realizaba en la Plaza Mayor, frente a la Catedral, donde la gente ingresaba para hacer bendecir por la Virgen los productos adquiridos en la feria.
Muchos años después surgió el Ekeko, como una alegoría del habitante ciudadano que se consagra a la Virgen como su más ferviente servidor. Este personaje, aunque de origen pagano, no representaba a un absurdo dios indígena, como actualmente se trata de insistir, sino al verdadero hombre del pueblo paceño: pequeño, retaco, blancón y con bigotes. Este Ekeko personificaba, asimismo, el espíritu del paceño colonial, un hombre alegre, lleno de confianza en que la madre de Dios le concedería el cumplimiento de sus anhelos.
Por lo tanto, Alasitas es una fiesta netamente cristiana, creada para honrar a la patrona de la ciudad, la Virgen de la Paz. Pero, increíblemente, ahora la gente se ha olvidado de ella y de que el 24 de enero se constituyó durante la Colonia en el día de la ciudad. Además, es muy triste observar que ni la Alcaldía se acuerda de la relación directa entre Alasitas y Nuestra Señora de La Paz.
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