EL CAIRO (Reuters) - Al menos 73 personas murieron y unas 1.000 resultaron heridas el miércoles tras una invasión a un campo de fútbol en la ciudad egipcia de Port Said, en un hecho que un jugador involucrado calificó como "una guerra".
El ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, informó que 47 personas han sido detenidas por su participación en los incidentes y sostuvo que muchas de las víctimas murieron aplastadas por la multitud.
El funcionario agregó a la televisión estatal que la búsqueda de sospechosos relacionados con el incidente continúa.
La violencia en los partidos de fútbol en el norte de Africa ha aumentado considerablemente desde que se iniciaron los disturbios políticos en toda la región hace más de un año.
Políticos y funcionarios deportivos molestos criticaron la falta de seguridad en el partido y acusaron a los líderes del país de permitir -o incluso causar- la tragedia.
Los disturbios se produjeron en un partido entre Al Ahli, uno de los clubes más exitosos de Egipto, y Al Masry, un equipo con sede en Port Said, que ganó el encuentro por 3-1.
"Esto es lamentable y muy triste. Es el mayor desastre en la historia del fútbol de Egipto", dijo el viceministro de Salud, Hesham Sheiha, a la televisión estatal.Testigos dijeron que los problemas comenzaron cuando hinchas del Ahli mostraron carteles con insultos hacia Port Said y un simpatizante de ese equipo ingresó a la cancha llevando una barra de hierro.
Los simpatizantes del Al-Masry reaccionaron ingresando al campo de juego, donde atacaron a los futbolistas del equipo rival. Después se dirigieron a las tribunas para agredir a los hinchas del Ahli.
La mayoría de los muertos eran personas que quedaron atrapadas en la huída de la multitud asustada o quienes cayeron desde las gradas, dijeron testigos.
Las imágenes de televisión mostraron a los hinchas dentro de la cancha persiguiendo a los futbolistas del conjunto visitante luego de el árbitro finalizara el encuentro.
Un pequeño grupo de policías antidisturbios formó un pasillo para tratar de proteger a los futbolistas, pero parecía incapaz de detener a los hinchas que golpeaban a los jugadores en su huida.
"Esto no es fútbol. Esta es una guerra y la gente se está muriendo frente a nosotros. No había (...) seguridad ni ambulancias", dijo Mohamed Abo Treika, jugador del Al Ahli en el canal de televisión del club.
"Hago un llamado a que la liga (doméstica) sea suspendida. Esta es un situación horrible y no puede ser olvidada", agregó.
La televisión estatal informó que la federación de fútbol de Egipto canceló indefinidamente los partidos de la primera división local.
GOBIERNO ENVIA HELICOPTEROS
El presidente de la junta militar que gobierna el país, Mohamed Hussein Tantawi, ordenó el envío de dos helicópteros al estadio de Port Said para evacuar a los hinchas y jugadores del equipo visitante, dijeron fuentes militares.
Las naves iban a llevar a los heridos a hospitales militares, señalaron las fuentes.
El funcionario agregó que se había formado una comisión para investigar la violencia originada por el fútbol en el país.
En tanto, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, expresó su consternación por la tragedia. "Este es un día negro para el fútbol. Esta situación catastrófica es inimaginable y no debería ocurrir", dijo en un comunicado.
Albadry Farghali, miembro del Parlamento en representación de Port Said, acusó a los funcionarios y las fuerzas de seguridad de permitir el desastre, señalando que aún tienen lazos con el gobierno del presidente Hosni Mubarak, derrocado hace un año.