Sao Pablo.- La primera década de este siglo, a la que los círculos gubernamentales y académicos de China y América Latina y el Caribe (ALC) han calificado de época "sorprendente y apasionante" para las relaciones entre ambas partes, tuvo como panorama principal la entrada masiva de productos con el sello "Hecho en China" en un mercado potencial y, en sentido contrario, las crecientes exportaciones de recursos naturales.
Entrando en el nuevo decenio, la degradación de la calificación crediticia de Estados Unidos y la persistente crisis de la deuda en Europa han generado volatilidad e incertidumbre a nivel mundial, pero los vínculos económicos entre China, que registró un crecimiento anual del 9,6 por ciento en el primer semestre de este año, y la región latinoamericana, cuya economía apunta a lograr un aumento del 4,7 por ciento en 2011, avanzan con paso firme hacia una cooperación más estrecha, que seguramente pasará sin problemas del esquema de "zapatilla por cobre" a uno de "tren por avión".
Sin embargo, ese futuro mejor de los lazos sino-latinoamericanos basado en una agenda comercial impetuosa, se enfrenta también a serios desafíos, que radican principalmente en la diversificación de las exportaciones de Latinoamérica, la resolución con beneficio mutuo de las disputas comerciales y el aumento de las inversiones de ambas partes en diversos sectores, todos pros y contras de un nexo entre dos gigantes en desarrollo que va pasando rápidamente de un simple apretón de manos a un efusivo abrazo.
UNA DÉCADA FRUCTÍFERA
El 6 de abril de 2001, el entonces presidente chino, Jiang Zemin, pronunció un discurso en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Santiago de Chile, en el que dijo que el volumen del comercio bilateral entre China y ALC había llegado a 12.600 millones de dólares en 2000, un récord histórico.
Diez años después, el 10 de junio de 2011, y en el mismo escenario, el vicepresidente chino, Xi Jinping, dio otro discurso, en el cual calificó los diez años pasados como "una década de unidad, desarrollo común y amistad profunda entre China y América Latina".
Según estadísticas del ministerio chino de Comercio, en 2001 el comercio bilateral se situó en menos de 15.000 millones de dólares, pero ya en 2010, el volumen comercial alcanzó los 183.068 millones, es decir que experimentó un crecimiento anual promedio del 28,4 por ciento.
China se ha convertido en el mayor socio comercial de Brasil y Chile y el segundo mayor de Argentina, Costa Rica y Cuba, según un documento dado a conocer en octubre pasado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el marco de la IV Cumbre Empresarial China-América Latina.
"Las relaciones con China en la década pasada le han permitido a muchas naciones latinoamericanas lograr no solamente un crecimiento económico acelerado, sino también una diversificación de sus relaciones comerciales, permitiéndoles alejarse de Estados Unidos, una meta que la región ha perseguido por largo tiempo para disminuir la influencia de ese país", dijo David R. Mares, director del Centro para los Estudios de Iberia y América Latina de la Universidad de California San Diego, en una entrevista vía correo electrónico con Xinhua.
Se estima que las grandes compañías de China invirtieron más de 15.000 millones de dólares en la región en 2010, convirtiéndole en el tercer país con más inversiones en ALC, con una participación del 9 por ciento, sólo superado por Estados Unidos (17 por ciento) y los Países Bajos (13 por ciento), explica el informe "La República Popular China y América Latina y el Caribe: hacia una nueva fase en el vínculo económico y comercial", presentado por la CEPAL con ocasión de la visita de Xi.
La primera década del siglo XXI también constituye los primeros diez años de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Su ingreso se produjo el 11 de diciembre de 2001.
"La adhesión de China a la OMC ha promovido las relaciones comerciales entre China y América Latina y el Caribe, y ha impulsado la firma de tratados de libre comercio (TLCs) entre China y varios países de la región", destacó Xu Shicheng, investigador del Instituto de Estudios de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China, en entrevista con Xinhua.
"Desde la entrada en el nuevo siglo, el presidente Hu Jintao ha llevado a cabo cuatro visitas a América Latina. China ha establecido asociaciones estratégicas con Brasil, Venezuela, México, Argentina y Perú", dijo Yang Wanming, director general del departamento de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores en una entrevista con Xinhua, vía correo electrónico.
China ha suscrito TLCs con Chile (2005), Perú (2009) y Costa Rica (2010), con el objetivo de que las preferencias arancelarias propias de este tipo de convenios permitan elevar la competitividad de las exportaciones en los dos sentidos.
El acuerdo entre Costa Rica y China, que entró en vigor el pasado 1 de agosto, "no sólo asegura el acceso de los productos costarricenses al mercado de la segunda mayor economía del mundo, sino que también genera condiciones favorables y nuevas plataformas para la internacionalización de las empresas chinas", dijo a Xinhua el embajador de ese país centroamericano en Beijing, Marco Vinicio Ruíz.
En noviembre de 2008, y con ocasión de la visita del presidente Hu a Perú, Costa Rica y Cuba, el gobierno chino publicó un Libro Blanco sobre las relaciones entre China y ALC, documento oficial que cubre variados ámbitos de la agenda bilateral, tales como economía, comercio, cultura, defensa, turismo, deportes y cooperación.
Con éste, "China ha trazado una estrategia para el corto, mediano y largo plazo en su relación con América Latina", señaló Enrique Dussel Peters, profesor del Centro de Estudios China-México de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Dussel Peters destacó: "Estamos viviendo un auge entre las relaciones de América Latina y China en forma muy sustantiva. Es una relación muy diferente, donde hace diez años eran vecinos distantes y hoy en día son vecinos muy cercanos".